
PFA en Azopardo al 600. Hermosa imagen!
Esta semana finalmente obtuve mi pasaporte, luego de cinco meses de burosurfing! Sentimientos encontrados atravieso. Me alegra recuperar mi derecho a salir de país, pero me entristece terminar una de las temporadas más lindas y divertidas de burosurfing que tuve.
Concentro ahora la melancolía de recordar diálogos brillantes con oficiales públicos, de descifrar carteles de otra época, de esperar impaciente en filas sin destino conocido, de completar formularios con los mismos datos una y otra vez.
Pensando en retrospectiva, para que se produzca un buen burosurf, deben conjugarse tantos eventos simultáneamente, que es mi deber valorar la experiencia; entre otros:
- Salas de espera subdimensionadas.
- Asignación de turnos “optimistas”.
- Concentración de puntos de atención.
- Interdependencia temporal estricta entre trámites.
- Horarios de atención reducidos.
- Carteles que confunden.
en resumen, una orquesta de funcionarios y procesos cuidadosamente desafinados.
Voy a extrañar este momento!





