Sea el pueblo P con 100 habitantes. P debe elegir su gobernante para los próximos 5 años, por lo que se realiza una votación. Los resultados son:
- 60 para el candidato A.
- 40 para el candidato B.
A es el ganador y gobierna por 5 años. Terminado el mandato, se realiza una nueva votación, con idénticos resultados. Por lo que “A” nuevamente toma el gobierno por 5 años.
Suponiendo que en total se realicen 10 votaciones, en 50 años, siempre con los mismos resultados, “la regla de la mayoría” sugiere que el candidato “A” gobierne los 50 años, sin ninguna chance para “B”. ¿Es esto justo?

53% a 47% en presidenciales 2007 de Francia
La regla de la mayoría tiene como principal ventaja su simplicidad. Sin embargo, incluso los legisladores deberían haberse enterado de la existencia de máquinas de procesamiento masivo de datos, por lo que la complejidad, en una elección de transcendencia, no debería ser impedimento.
Parte del problema es que el voto de la minoría en este sistema es simplemente descartado, su valor es nulo y no se contabiliza en ningún momento en la determinación del vencedor. Es lo mismo sacar 49 ó 1, el perdedor es… perdedor.
¿Qué pasaría si los votos de la minoría se acumularan para la próxima votación? En el caso propuesto el candidato “A” gobernaría (descartando a discretización) 60% del tiempo y B el 40% del tiempo. Esto parece más justo pero, para mantener la elegancia, los candidatos deberían ser siempre los mismos y deberían vivir más de 50 años “útiles”: como en Argentina!





